El viernes 8 de Abril hubo un cambio de rol en St. George's Madrid. Los niños se convirtieron en profesores, y los padres y los educadores, estuvieron junto a ellos viendo cómo se esforzaban en impartir una lección vital: la solidaridad.
Todo arranca a finales de febrero, cuando Ignacio Pereda entró con paso firme en St. George's Madrid. Pereda es el creador de la Fundación Escuela de Solidaridad en Atarfe (Granada), un proyecto al que dedica sus mejores sentimientos, su vida y sus recursos. Esta Escuela granadina,
www.escueladesolidaridad.blogspot.com, es en realidad una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo “la acogida e intervención sobre personas que viven el desarraigo, la desventaja social, el maltrato o la exclusión”.
Ignacio habló con Miss Sarah King, le explicó su proyecto y pidió ayuda al centro. La directora captó la esencia y se llevó a Ignacio Pereda a las distintas clases para que les transmitiera su experiencia. Ignacio, con su sencillez y su cercanía, cautivó a los alumnos y al resto del staff. En estos tiempos que corren, donde sólo escuchamos la palabra crisis, es de admirar que alguien sacrifique su vida para encarrilar a quienes lo están pasando mal. Y eso no pasó desapercibido entre nuestros pupilos.
Los alumnos, que son sabios, especialmente en cuanto a la riqueza y a la amplitud de mira de sus sentimientos, recogieron el testigo y se convirtieron ese mismo día en “seres solidarios”. Arrancó una “Operación Kilo” que ha llenado de alimentos varias dependencias de St. George. Después se inició la “Llamada del €”, una pequeña contribución económica que debería servir para mostrar el apoyo a la Fundación Escuela de Solidaridad.
Por si fuera poco, el viernes 8 de Abril se involucró a toda la comunidad St. George Madrid, una familia diversa y bien avenida, en la Tómbola Solidaria. Acabaron las clases y el patio de la escuela se transformó en una fábrica de ilusiones y felicidad. Vimos a madres con sus delantales dándole a la venta de “perritos calientes”, observamos a profesoras “redecorando” las caras de los más pequeños, hubo venta de libros y el sorteo de 500 regalos entre los compradores de las papeletas. En fin, hubo VIDA.
La jornada en la que los más pequeños disfrutaron y dieron una lección tuvo a un invitado de excepción, el propio Ignacio Pereda. Con la humildad y la carga energética que le caracteriza llegó conduciendo una furgoneta para cargar los alimentos para los acogidos de su Hogar granadino, desde un bebé a un octogenario. Aprovechando la oportunidad, muchos padres se acercaron a él para conocer de primera mano su experiencia y para transmitirle su disposición.
Una vez más, los alumnos de St. George Madrid demostraron que tienen muy buen fondo y que, a veces, para ser solidario, no hace falta mirar muy lejos. Aquí y allá nos necesitan, una lección que ellos ya han entendido.
En cuanto a los resultados estrictamente contables, además de los kilos y kilos de alimentos, al final se logró recaudar más de 2.000 euros. Esta cantidad se repartió entre la Fundación Escuela de Solidaridad y Unicef, entidad de la que St. George es socio colaborador.
C.P.
Volver